La quimioterapia y más recientemente la inmunoterapia, es el otro tratamiento que se utiliza para contrarrestar el cáncer y consiste en el uso de medicamentos que destruyen las células que forman el tumor sólido o las células tumorales que están invadiendo la sangre o los linfáticos. Los medicamentos quimioterapéuticos destruyen también las células cancerosas que han hecho metástasis o se han propagado a otros órganos y partes del cuerpo alejadas del primer tumor o tumor primario.

Objetivos de la quimioterapia

Curación: La quimioterapia que se indica con intención de curar el cáncer significa que al terminar de recibirla, el cáncer desaparece y no regresa. Sin embargo, la mayoría de los médicos no usan la palabra “curación”, excepto como una posibilidad o intención. Cuando se administra un tratamiento que tiene altas probabilidades de curar el cáncer de la persona enferma, el médico describe en la historia clínica y en las diferentes órdenes; tratamiento con intención curativa, pero no existen garantías absolutas y aunque la curación sea el objetivo, el resultado no siempre es el esperado.

Control: Si no es posible una curación, la meta del tratamiento puede ser controlar la enfermedad, reducir el tamaño del tumor canceroso y/o evitar el crecimiento y la propagación de las células con cáncer. En muchos casos, luego de terminar el tratamiento, el cáncer no desaparece completamente, pero logra controlarse y tratarse como una enfermedad crónica de manera similar a las enfermedades del corazón o la diabetes.

Paliación: Cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, los medicamentos quimioterapéuticos se utilizan para paliar los síntomas causados por el cáncer. Cuando la única meta del tratamiento del cáncer es mejorar la calidad de la vida, sin tratar la enfermedad en sí, se le llama tratamiento paliativo o paliación.